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  • Hoy en día, cuando la gente está sola o siente un momento de aburrimiento, tiende a echar mano de un dispositivo. En una sala de cine, en una señal de stop, en la cola de la caja de un supermercado y, sí, en un funeral, coger un dispositivo se convierte en algo tan natural que empezamos a olvidar que hay una razón, una buena razón, para quedarnos quietos con nuestros pensamientos: Hace honor a lo que estamos pensando. Nos honra a nosotros mismos.