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Qué madre tierna y devota no estaría consternada y enferma de terror ante el hecho de que su hijo o hija se saliera un pelo del camino trillado. No, mejor dejarle ser feliz y vivir cómodamente sin originalidad, es lo que piensa toda madre cuando mece la cuna. La única persona entre nosotros que no puede alcanzar el rango de general es el hombre original, es decir, el hombre que no se calla.