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  • Un universo viene a contribuir a nuestra felicidad cuando el ensueño viene a acentuar nuestro reposo. Hay que decirle al hombre que quiere soñar bien que empiece por ser feliz. Entonces el ensueño juega su verdadero destino; se convierte en ensueño poético y por él, en él, todo se vuelve bello. Si el soñador tuviera "el don" convertiría su ensueño en una obra. Y esta obra sería grandiosa, ya que el mundo soñado es automáticamente grandioso.