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Una Oración Matutina El día regresa y nos trae la mezquina ronda de irritantes preocupaciones y deberes. Ayúdanos a hacernos los hombres; ayúdanos a realizarlos con risas y rostros amables, que la alegría abunde en la laboriosidad. Haz que sigamos alegremente con nuestros asuntos todo el día. Llévanos a nuestros lechos de descanso cansados y contentos y sin deshonra y concédenos al final el don del sueño.