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  • Una de las situaciones primarias de la vida: el juego del escondite. Oh, la deliciosa emoción de esconderse mientras los demás vienen a buscarte, el delicioso terror de ser descubierto, pero ¡qué pánico cuando, tras una larga búsqueda, los demás te abandonan! No hay que esconderse demasiado bien. No hay que ser demasiado bueno en el juego. El jugador nunca debe ser más grande que el propio juego.