-
Nuestros destinos están en manos de un Dios Todopoderoso, a quien puedo confiar con placer los míos; él puede salvarnos o destruirnos; sus Consejos están fijados y no pueden ser defraudados, y todos sus designios se Cumplirán.
Nuestros destinos están en manos de un Dios Todopoderoso, a quien puedo confiar con placer los míos; él puede salvarnos o destruirnos; sus Consejos están fijados y no pueden ser defraudados, y todos sus designios se Cumplirán.