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Juntos, unidos en el esfuerzo por la carga, subieron tambaleándose el último repecho de la montaña. Juntos corearon ¡Uno! ¡Dos! Tres! y estrellaron el tronco contra la gran pila. Luego retrocedieron, riendo con triunfante placer.
Juntos, unidos en el esfuerzo por la carga, subieron tambaleándose el último repecho de la montaña. Juntos corearon ¡Uno! ¡Dos! Tres! y estrellaron el tronco contra la gran pila. Luego retrocedieron, riendo con triunfante placer.