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Además, los negociadores democráticos, o los especialistas en negociación extranjeros aceptados para ayudar en las negociaciones, pueden proporcionar de un plumazo a los dictadores la legitimidad nacional e internacional que se les había negado anteriormente debido a su apropiación del Estado, sus violaciones de los derechos humanos y sus brutalidades. Sin esa legitimidad desesperadamente necesaria, los dictadores no pueden seguir gobernando indefinidamente.