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  • Los verdaderos individualistas siempre están en desacuerdo con el universo. A la deriva por sus gustos e intereses peculiares, se pasan la vida buscando espíritus afines y una pareja compatible. Están irremediablemente desfasados con el mundo de los negocios y sus urgencias triviales. Sus prioridades no son las de sus vecinos. Son únicos, por eso están solos.