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Es hora de preguntarse: ¿somos los aborígenes un pueblo serio? ... ¿Tenemos la seriedad necesaria para mantener nuestras lenguas, tradiciones y conocimientos? ... La verdad es que soy propenso a ataques de duda y tristeza en torno a estas preguntas. Pero tengo esperanza. Nuestra esperanza depende de la educación. Nuestra esperanza depende de la seriedad con que nos tomemos la educación de nuestro pueblo.