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Hemos emprendido la búsqueda de la verdadera humanidad, y en algún lugar del lejano horizonte podemos ver el reluciente premio. Marchemos con valor y determinación, sacando fuerzas de nuestra situación común y de nuestra hermandad. Con el tiempo, estaremos en condiciones de ofrecer a Sudáfrica el mayor regalo posible: un rostro más humano.