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  • El futuro es exigente y puntual. Llega puntual a todas partes. En cambio, el pasado, su hermano perezoso, no necesita relojes ni citas. Va y viene a su antojo en nuestra memoria, acampando donde le da la gana. No es de fiar, es propenso a la exageración, es parcial... no le prestarías ni diez céntimos, pero *seguro* que puede ser encantador y seductor cuando le apetece.