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No mortificar diariamente el pecado es pecar contra la bondad, la bondad, la sabiduría, la gracia y el amor de Dios, que nos ha provisto de un principio para hacerlo.
No mortificar diariamente el pecado es pecar contra la bondad, la bondad, la sabiduría, la gracia y el amor de Dios, que nos ha provisto de un principio para hacerlo.