-
La arcilla yace quieta, pero la sangre es un vagabundo;
El aliento es consciente de que no se mantendrá.
Levántate, muchacho: cuando acabe el viaje habrá tiempo para dormir.
La arcilla yace quieta, pero la sangre es un vagabundo;
El aliento es consciente de que no se mantendrá.
Levántate, muchacho: cuando acabe el viaje habrá tiempo para dormir.