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No tenía defectos que no se debieran a una causa noble; a una pasión ardiente, generosa, tal vez inmoderada, por la fama; una pasión que es el instinto de todas las grandes almas.
No tenía defectos que no se debieran a una causa noble; a una pasión ardiente, generosa, tal vez inmoderada, por la fama; una pasión que es el instinto de todas las grandes almas.