-
Nunca le he olvidado. ¿Me atrevo a decir que le echo de menos? Lo echo de menos. Le echo de menos. Aún le veo en mis sueños. La mayoría son pesadillas, pero pesadillas teñidas de amor. Tal es la extrañeza del corazón humano. Aún no puedo entender cómo pudo abandonarme tan bruscamente, sin ningún tipo de despedida, sin mirar atrás ni una sola vez. El dolor es como un hacha que me corta el corazón.