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Sabemos que el Señor hace audaces a sus siervos. El joven José, que vio a Dios Padre y a su Hijo Jesucristo en un bosquecillo, se transformó en un gigante espiritual.
Sabemos que el Señor hace audaces a sus siervos. El joven José, que vio a Dios Padre y a su Hijo Jesucristo en un bosquecillo, se transformó en un gigante espiritual.