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Los adolescentes tenemos una voz legítima. Merecemos tener un asiento en la mesa y un lugar en la conversación. No estamos exentos de la política y los movimientos sociales; nos afectan.
Los adolescentes tenemos una voz legítima. Merecemos tener un asiento en la mesa y un lugar en la conversación. No estamos exentos de la política y los movimientos sociales; nos afectan.