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Creo que la mejor manera de controlar la población es urbanizar y educar a las mujeres. Hemos visto históricamente en muchísimos países que una vez que las mujeres reciben educación y tienen oportunidades, y eso ocurre cuando viven en ciudades y una vez que mejoran sus economías, ya no quieren tener ocho hijos. Quieren tener uno, dos o quizá tres. Y eso es mucho más sostenible para ellas porque tienen otras oportunidades.