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Creo que Dios ha vuelto, creo que hay un enorme interés espiritual en el país. Y creo que los obispos lo apoyan porque ven cómo cambia la vida de la gente. Ven la diferencia. Veo a gente que ha estado en la cárcel, cuyas vidas han estado destrozadas, que han sido alcohólicos, que han sido drogadictos, liberados y contribuyendo a la sociedad.