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[La inmigración no me quitó las ganas de viajar, aunque eso puede ocurrir. No hay nada como la inmigración para querer quedarse en casa. Pero lo que yo considero mi hogar es esta vida entre Santo Domingo y las partes de Nueva Jersey y New York que fueron mi infancia, así que en mi mente es como si mi hogar fuera todas esas cosas combinadas.