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Creo que cualquier cineasta te dirá que cuando iba de cine en cine para ver sus copias, era descorazonador ver los pobres niveles de luz y la falta de respeto por las películas que había en ciertas cadenas de cines. Siempre era incoherente. Y en el laboratorio, también, el proceso fotoquímico era muy difícil de ver, porque a veces enviaban copias que ni siquiera sabías que tenían dos puntos menos o tres puntos menos. Sufríamos mucho para hacer estas películas, y salían desenfocadas, con el sonido demasiado bajo.