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Me preocupan profundamente los derechos de la mujer. Los he defendido abiertamente durante muchos años y, como Secretaria de Estado, llevé ese mensaje por todo el mundo, porque capacitar a las mujeres, garantizar sus derechos, su plena participación en la sociedad, la política y la economía no es sólo una cuestión de individuos capaces de trazar su propio futuro. Es bueno para la democracia y es bueno para la paz y la prosperidad.