-
Siempre he sido muy exigente, así que creía que podía improvisar, pensando que si no me fijaba objetivos claros por escrito no tendría que rendir cuentas de nada si fracasaba. Ahora soy todo lo contrario. Siempre estoy fijando objetivos, soy muy específica sobre adónde quiero llegar y me tomo el tiempo necesario para aprender los pasos que hay que dar para conseguirlo.