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Hay que dejar clara una cosa. Cuando la gente ha comentado esa novela [Los hombres de papel], generalmente critican al pobre académico, Rick L. Tucker, a quien el autor, Wilfred Barclay, se ensaña con él. No creo que la gente se haya dado cuenta de que he sido mucho más duro con Barclay que con Tucker. Tucker es un tonto, pero Barclay es un cerdo. El autor realmente recibe su merecido.