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Yo animaría a los jóvenes a meterse en su cuerpo todo lo posible a través del deporte o el ejercicio, y a abrazar sus expresiones únicas como individuos y librepensadores. Tienen la suerte de crecer en una época en la que se celebra al individuo: es su deber encontrar su voz para que se les escuche. Es hora de practicar la comunicación compasiva.