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No me canso de mirarla [a Catherine Keener] y siempre me sorprende, a pesar de las horas de película que he rodado con esa cara. Es fantástica. Hace comedia y tragedia por igual. Lleva sus sentimientos tan a flor de piel en ambos casos. Intento dejar de elegirla, pero siempre vuelvo a ella. Es fantástico trabajar con ella.