-
A los diecisiete años ya estaba camino de Hollywood y no miré atrás. Mi familia me apoya ahora, pero, como cualquier tutor adulto de una hija de diecisiete años, no les entusiasmó mi plan de huir a Los Ángeles para triunfar como actriz. Incluso un padre que funcionara un poco pensaría que era una mala, mala idea. Por suerte para mí, no les hice caso.