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¿Y si lo hiciéramos en la mente y no en el cerebro? En lugar de vasos sanguíneos y dendritas, ¿qué pasaría si fuera la conciencia y la producción de sueños? Y eso nos permitiría tener personajes que representan emociones. Y eso me pareció, tío, exactamente lo que la animación hace mejor: personalidades fuertes, obstinadas y caricaturescas. Y eso me entusiasmó.