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La clave es confiar en tu propia divinidad, saber que eres un trozo de Dios y que eres como aquello de lo que procedes. Como ser espiritual, llevas la Divinidad dentro. Cuando le preguntaron a Albert Einstein sobre el impacto de la física cuántica, dijo: "Todo son detalles, sólo quiero pensar como piensa Dios". Y Dios piensa en términos de creación, amabilidad, belleza y bondad.