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Mi hija y yo estamos tan unidas. Puedo describir cualquier cosa que esté haciendo, la más pequeña cosa, y me emociono con ella. Es como una medicina. Cuando llego a casa del trabajo y lo primero que veo es a mi hija corriendo y saltando en mis brazos, todo lo que ha ido mal durante el día desaparece por completo. Es como tomar una dosis de medicina. Hace que todo mejore.