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Empecé mi carrera profesional antes de que la blogosfera existiera de forma significativa. Creo que mi enfoque como escritora era ciertamente más libre porque no estaba preocupada, no tenía comentaristas encima desde el principio. No tenía esta cultura de reacción instantánea a la que se enfrentan ahora los jóvenes escritores. Tenía otras cosas: aparecía en la guía telefónica y la gente me buscaba, me llamaba y me gritaba, pero eso era lo peor que podía pasar.