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Por el trabajo solo, los hombres pueden llegar a donde Buda llegó en gran medida por la meditación o Cristo por la oración. Buda era un Jnani trabajador, Cristo era un Bhakta, pero ambos alcanzaron la misma meta. Los buenos motivos, la sinceridad y el amor infinito pueden conquistar el mundo. Una sola alma poseedora de estas virtudes puede destruir los oscuros designios de millones de hipócritas y brutos.