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  • El pecado no sólo se manifiesta en ciertos actos prohibidos por mandato divino. El pecado se manifiesta también en actitudes, disposiciones y sentimientos. La lujuria y el odio son pecados, al igual que el adulterio y el asesinato. Y, en la visión cristiana tradicional, la desesperación y el aburrimiento crónico -no acompañados de ningún acto vicioso- son pecados graves. Son expresiones de la separación del hombre de Dios, como bien último, sentido y fin de la existencia humana.