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Necesitamos recordar el propósito de nuestro servicio mutuo. Si sólo fuera para cumplir con alguna parte de Su obra, Dios podría enviar 'legiones de ángeles' . . . . Pero eso no lograría el propósito del servicio que Él ha prescrito. Servimos a Dios y a nuestros semejantes para convertirnos en la clase de hijos que pueden volver a vivir con nuestros padres celestiales.