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  • ...la propia Biblia se lee menos que se predica, se interpreta menos que se blande. Cada vez es más frecuente que los pastores cuelguen un Libro sin encuadernar por los bordes del púlpito cuando se retiran de él. Los miembros de la congregación llevan Biblias a los servicios religiosos; el pastor anuncia un largo pasaje para su sermón y espera a que la gente lo encuentre, luego lee sólo el primer versículo antes de marcharse. El Libro se ha convertido en un talismán.