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Creo que la novela policíaca es, con mucho, la mejor defensora de la doctrina democrática en la literatura. Es decir, no pudo haber historias de detectives hasta que hubo democracias, porque el fundamento mismo de la historia de detectives es la tesis de que si eres culpable te darán en la nuca y si eres inocente es imposible que te hagan daño. No importa quién seas.