Autores:
  • Debes hacer un esfuerzo diario para mirar a los demás sin condenación. Cada juicio te aleja de tu objetivo de paz. A tu ego le encantan tus juicios, porque con ellos te mantienes en un estado constante de angustia y remordimiento. Ten en cuenta que no defines a nadie con tu juicio; sólo te defines a ti mismo como alguien que necesita ser juzgado.