-
Decidí que estaba preparado para asumir este cargo cuando descubrí que las posibilidades de salvar el país eran muy escasas. Estaba dispuesto a sacrificarme por este país y sus 90 millones de habitantes. Quieren alimentos, combustible y electricidad, y anhelan una vida digna. Cualquier presidente que no preste atención a estos detalles o sea incapaz de proporcionar el nivel mínimo de estabilidad debería dejar el cargo.