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  • Cada niño nace no sólo con un estómago que tiene que ser atendido, también está dotado de dos manos que pueden trabajar y producir el alimento para el estómago. Hay que dotar a las manos de fuerza y destreza; tienen que aprender la lección de la autosuficiencia. Nunca deben ser perezosas o perezosos. Entonces, no puede haber deficiencia de alimentos ni problemas de subalimentación.