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El apego apasionado a otra nación produce una variedad de males... la ilusión de intereses comunes donde no existen intereses comunes reales; la adopción de las enemistades de la otra; y la participación en las disputas y guerras de la otra sin ninguna justificación. Otro mal es que ese apego apasionado da a los ciudadanos ambiciosos, corruptos o engañados la facilidad para traicionar o sacrificar los intereses de su propio país.