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Hacer un espectáculo también es economía. Porque lo irónico, o lo vergonzoso, es que no se puede crear un espectáculo instantáneamente. Hay que masajearlo. Hay que ver quién se relaciona con quién. ¿Cómo funciona con el público? Hay que darle la oportunidad de que el público lo encuentre, porque hay muchas salidas. Y el público no sabe adónde ir.