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Todos somos culpables del gran crimen de no vivir la vida en plenitud. Pero todos somos potencialmente libres. Podemos dejar de pensar en lo que hemos dejado de hacer y hacer todo lo que esté a nuestro alcance. Cuáles pueden ser esos poderes que están en nosotros nadie se ha atrevido verdaderamente a imaginarlo. De que son infinitos nos daremos cuenta el día que nos admitamos a nosotros mismos que la imaginación lo es todo. La imaginación es la voz de la audacia.