-
Creyentes religiosos del mundo, sois libres de seguir debatiendo la simple y estrecha cuestión que os separa de los ateos, pero no tenéis derecho, al hacerlo, a tratar con desprecio a los humanistas del mundo. Tenéis con ellos una profunda deuda de gratitud, pues no sólo han arrojado mucha luz sobre un mundo naturalmente oscuro, sino que muy probablemente han ayudado a civilizar vuestra propia religión específica.