Autores:
  • También podía distinguir el destello de un charco especial (el que Krug había percibido de algún modo a través de la capa de su propia vida), un charco oblongo que adquiría invariablemente la misma forma después de cada chaparrón debido a la constante forma espatulada de una depresión en el suelo. Posiblemente pueda decirse que algo parecido ocurre con la huella que dejamos en la textura íntima del espacio. Twang. Una buena noche para nada.

    Vladimir Nabokov (2012). “Bend Sinister”, p.205, Penguin UK