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Creo que probablemente es cierto que la gente creativa se siente tocada por la melancolía más que la persona media, y en la medida en que ahondar en ese mundo de sombras produce un buen trabajo, estoy a favor. Pero creo que hay que ser capaz de distanciarse del trabajo y decir: "Mira qué triste me he sentido. Mira qué bien lo he escrito. Ahora me voy a tomar un café helado y charlar con un amigo". Escribir debería ser una forma de salir de la desesperación.