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  • Hasta que lleguemos al punto en que hayamos tenido suficiente de cosas que duelen y anhelemos más que nada un amor pacífico, estamos destinados a tomar caminos dolorosos. Estamos destinados a representar nuestros frívolos desastres hasta que nos declaremos acabados y terminemos con ellos. ¿Cuánto dolor tenemos que sufrir antes de estar seguros de que no queremos más? Tanto, al parecer, como tengamos que sufrir hasta que dejemos de hacerlo.