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Todo viene a demostrar que el alma en el hombre no es un órgano, sino que anima y ejercita todos los órganos; no es una función, como el poder de la memoria, del cálculo, de la comparación, sino que se sirve de éstos como de las manos y de los pies; no es una facultad, sino una luz, no es el intelecto o la voluntad, sino el dueño del intelecto y de la voluntad; es el fondo de nuestro ser, en el que se encuentran,--una inmensidad que no se posee y que no puede poseerse.