-
Trata de comprender la unidad de todo; hay un Dios, y todos son uno en Él. Si pudiéramos comprender la unidad de ese Amor Eterno, ya no habría dolor para nosotros; porque nos daríamos cuenta, no sólo por nosotros mismos, sino por aquellos a quienes amamos, de que tanto si vivimos como si morimos, somos del Señor, y que en Él vivimos, nos movemos y existimos, ya sea en este mundo o en el venidero.