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Si hay un atributo de la Deidad que me asombra más que otro, es el atributo de la paciencia. La Gran Alma que se sienta en el trono del universo no tiene, nunca ha tenido y nunca tendrá prisa. En el reino de la naturaleza, todo ha sido forjado en la augusta conciencia de un ocio infinito; y bendigo a Dios por esa geología que me da una clave de la paciencia con que se efectuó el proceso creativo.